Punto de vista de Annabel
—Si aceptas casarte conmigo.
Me detuve en ese momento y él se apartó del abrazo al mismo tiempo. Metió las manos en los bolsillos y estudió mi expresión.
—No me malinterpretes —explicó—. No estoy aprovechándome de tu situación, Annabel. Solo no quiero que la gente hable y…
—Lo entiendo perfectamente —lo interrumpí—. Lo siento, pero el matrimonio no es lo que necesito ahora. Hoy visitaré a una vieja amiga y veré si puedo mudarme con ella. No quiero seguir siendo una carg