Perspectiva de Annabel
—¡Deténganlo! —ordenó el juez. Los policías presentes sujetaron a Scott, pero él estaba fuera de control. Había perdido los estribos y era obvio el porqué.
Podía verse ganando el caso y la custodia de los niños; sin embargo, no podía ganar la custodia sin primero probar que yo era en efecto Annabel.
De esa manera, habría matado dos pájaros de un tiro. Nunca pensó que lo superaría de esta manera.
—¡Suéltenme! —les gritó a los policías—. ¿No ven que está fingiendo? Ella...
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