Lisandro toma su teléfono que está sonando e insulta al ver la pantalla, mientras Camila lo mira.
—¿Qué pasa? —pregunta ella.
—Tengo que resolver algo, pero quiero que me esperes aquí. ¿Puede ser? —le pregunta Lisandro, y la besa.
Camila acepta sin comprender lo que le ocurre, luego observa cómo él se marcha. Parece molesto e inquieto. ¿Qué lo haría ponerse así? Ella espera un buen rato, seca su cabello y se viste de nuevo, pero Lisandro no vuelve.
Cuando está perdiendo la paciencia, recibe un