Capítulo 76: Él era suyo.
La conexión entre ellos se intensificó, él la sostenía con firmeza. Sus manos comenzaron a explorar su cuerpo, deslizando sus dedos por su cintura, mientras su boca ahora recorría su cuello, dejando un rastro de besos que la hacían estremecer.
—Eres simplemente irresistible —murmuró él, sus labios rozando su piel.
Kathia cerró los ojos, disfrutando de la forma en que él la hacía sentir y le hablaba.
Por supuesto, la mujer castaña pensaba que él lo decía por el momento de excitación y deseo