Capítulo 100: Me creerías si dijera... ¿Amor?
Kathia yacía desnuda entre los brazos de su esposo, el señor Andreotti. Acababan de compartir un momento íntimo, y aún sentían la respiración agitada, sus cuerpos brillando por el sudor.
Con un leve toque, sus dedos jugueteaban en el pecho de él mientras sus hermosos ojos avellana se posaban en su cuello.
Se atrevió a romper el silencio que los envolvía, cruzando los límites que habían establecido entre ellos, esos del contrato que tenían.
—No te he visto usar esa cadena de nuevo. ¿Es por