Capítulo 58
—Daniel, ¿estás bien? —preguntó Liliana de inmediato, levantándose para tocar su brazo.
Él asintió sin mirarla a los ojos. Su atención seguía puesta en mí, y eso hizo que Liliana apretara los labios con rabia.
—Estoy bien. Solo voy a asegurarme de que llegue a casa, es mi invitada y es lo minimo que puedo hacer —respondió Daniel, apartando suavemente la mano de Liliana.
No esperó aprobación. Caminó conmigo hacia la salida mientras sentía las miradas del restaurante clavadas en nuest