Capitulo 30
No quise escucharla más pelear, ella no estaba bien de la cabeza. Cerré la puerta con cuidado detrás de mí.
Apoyé la espalda contra la pared del pasillo y cerré los ojos durante unos segundos. Nunca imaginé que aquella visita me impresionaria de esa manera.
Las palabras de Cassandra seguían resonando en mi cabeza. A pesar de todo el daño que nos habíamos hecho, verla consumida por el odio y el dolor me dejó una sensación amarga. Las cicatrices de su rostro nunca serían tan profundas