SAMANTHA
Voltee notando que ya no podía ver a Matt, seguía mirando fijamente al frente hasta que a lo lejos logré ver un letrero dándole fin a mi trayecto.
No había ni un auto, pero si una grúa disponible, un hombre de la tercera edad quien se encontraba de servicio, salió.
Le comenté la situación y con mucho gusto se ofreció a ayudarnos, subí en la grúa junto a él y partimos hasta donde se suponía que estaría Matt.
La cosa era que él, ya no estaba.
Bajé de la grúa con la esperanza de que estuv