Capítulo 75. El milagro de la vida
A la mañana siguiente Marina despertó al escuchar el trinar de los pájaros, estaba muy calentita donde su cuerpo se pegaba al de Gavin, pero al moverse el resto de la superficie estaba fría como un témpano.
Ella hizo una exclamación que despertó a Gavin que reaccionó abrazándola con más fuerza apretando sus glúteos contra él.
Ahora estaba despierto por completo, y todo su cuerpo lo demostraba.
Marina sonrió.
—Buenos días.
Gavin le dio un beso en la punta de la nariz sin abrir