Capítulo 52. Un buen consejo
Mucho más tarde después de que todos se hubieran aseado Marina dormía sobre varias almohadas con el brazo izquierdo inmovilizado con un trozo de tartán viejo pero limpio de Ewan.
Gavin desde la puerta de la cabaña observó a Ewan regresando desde el establo.
Aún llovía, pero ya era una fina lluvia que hacía la noche muy fría.
—Dejé al hijo de Fergus junto a su mujer en el establo, estarán cómodos —Ewan se quedó un rato en silencio—. Cosa más rara no he visto, ellos hablan con ayuda de