Capítulo 164. Sobrina
— ¡Mi sobrina! —Gritó Gavin, jamás había sentido tanta impotencia por tal injusticia—. A Marina no la conocí como se conoce a un pariente, ni siquiera me llevo bien con mi familia.
—Eso es muy obvio señor MacLeod —espetó el indignado anciano.
—Marina, acaba con esta payasada.
—No es ninguna payasada. No puedes ser CEO…
— ¿Por qué demonios no puedo? Yo no soy ningún delincuente.
Marina puso unos papeles en la mesa.
—Esto se envió al correo de todos en el banco.
Gavin tomó