Capítulo 155. El valor del momento
Camila le dio la espalda a Graham y miró por la ventana, ya quedaba muy poco de naranja en el horizonte, pronto sería de noche, un día más pasaría.
Ella amaba a Alistair, creyó que sería feliz con él, pero luego la traicionó cuando más lo necesitaba.
—Mi hijo es un MacLeod —susurró con voz rota.
—Camila, soy yo, puedes desahogarte conmigo, no te traicionaré.
—Solo me dejarás sola, porque soy egoísta y no toleras mi manera hipócrita de ver la vida.
—Esta vez te entiendo, hermana.