Capítulo 1

Años atrás de los acontecimientos

—  Bien —  habló Lina sentada —  ¿Cuándo piensas encontrar trabajo? No pienso seguir manteniendo una buena para nada, querías ser enfermera ¿No? Pues entonces ahí tienes tu carrera busca como ejercer porque ya no eres una niña.

—  Estoy buscando empleo pero por favor dame un poco de tiempo —  suplicó Lucía —  es un poco difícil ya que no tengo experiencia.

—  Escucha muy bien, suficiente con estar apoyando a Carlitos con su carrera para que todavía tenga que mantenerte a ti, o buscas trabajo cuanto antes o simplemente te largas de la casa.

—  Lina —  habló una señora —  deja a Lucía tranquila, ella se está esforzando lo más que puede sin embargo la situación no es fácil.

—  ¡No te metas! Este asunto es con Lucía —  ella miró a la chica —  si tan solo te hubieras conseguido un hombre las cosas serían diferentes, aunque viendo tu físico pues es difícil que consigas algo bueno.

Las manos de la chica se volvieron puños, ella respiró profundamente para no contestarle a como se merecía y terminó por darse la vuelta e irse del sitio. En el cuarto empezó a llorar, la misma señora que la había defendido entró donde estaba.

—  No le hagas caso —  ella secó las lágrimas de Lucía —  solamente habla al peso de la lengua, ya vas a ver que pronto vas a encontrar un empleo que valga la pena.

—  Mañana iré a una entrevista pero no tengo dinero así que tengo que ver de dónde lo consigo, ay chaparrita, no sé porque Lina no me quiere si yo no soy una mala hija, ¿O si lo soy?

—  Claro que no lo eres —  ella secó las lágrimas de su sobrina —  trata de comprenderla que no es fácil ser madre soltera, además se encuentra alterada por lo sucedido con Carlitos.

La puerta de la habitación se abrió y entró Lina, al ver a su hija siendo consolada por su hermana se sintió muy molesta así que la tomó del brazo de una forma demasiado agresiva.

—  Deja de llorar que con eso no resuelves nada —  ella empujó a su hija con asco —  ve a ayudarle a mi mamá con los quehaceres, al menos eso vas a hacer para ganarte lo que tragas.

—  ¿Por qué me odias tanto? —  ella acarició su brazo adolorido —  yo no te he hecho nada hasta donde sé pero tú me tratas como si valiera menos que nada.

—  ¿Realmente lo preguntas? Por favor Lucía no abuses de tu estupidez, me enoja porque eres una mantenida de porquería, ahora ve a ayudar con los oficios y deja de estar llorando como magdalena.

Lucía fue a ayudarle a su nani con los oficios, la anciana miró como su nieta estaba secando sus lágrimas así que supuso que Lina la había vuelto a maltratar, le dolía ver la situación de su amada princesa pero no podía hacer mucho ya que no quería empeorar las cosas para ella.

—  No llores mi princesita de agreste —  le dijo la señora amorosamente —  Lina te quiere solo que de una manera completamente diferente a lo que quieren las demás mamás, ya verás cómo las cosas van a cambiar para bien, tienes que saber niña mía que no hay un anochecer sin un amanecer y cuando todo se mira más oscuro es porque la luz va a salir a flote.

Lucía solamente pudo sonreír, ese día no quiso cenar debido a que el apetito se le cerró por completo. Ella estaba en su cama pero se hizo la dormida en cuanto escuchó que Lina entró al cuarto ya que lo compartía con su progenitora, pudo sentir que la mujer se aseguro de que estuviera en el quinto sueño y después sacó su celular.

—  Hola cariño, ella se encuentra dormida así que no te preocupes demasiado —  hubo una pausa —  no te enojes, prometo enviarte más dinero la próxima vez pero por favor no me dejes, si lo sé, yo también estoy desesperada porque Lucía encuentre trabajo así podré ayudarte más.

El corazón de Lucía se hizo chiquito en su pecho, ella se movió pero fingió muy bien seguir dormida, pudo escuchar a Lina como le daba promesas de amor eterno a un tipo que ni siquiera conocía, luego colgó y se fue a la cama para dormir algo que logró a los pocos minutos sin embargo su hija no pudo hacer lo mismo, de esta forma fue que pasó la noche en vela.

Al día siguiente Lucía se levantó para ir a la entrevista de trabajo, quedaba algo lejos así que estaba considerando la idea de que pediría aventón, en el momento que miró a su tía le fue a dar los buenos días de una forma cariñosa pero antes de hacerlo se aseguro que Lina no viera tal cosa ya que se ponía molesta.

Lucía le ayudó a su nani con los oficios y luego todos fueron a comer, mientras desayunaban, Lina sacó nuevamente el tema del desempleo de su hija con más veneno que antes.

—  Voy a ir a una entrevista de trabajo —  habló Lucía con un poco de temor —  no te preocupes demasiado, aunque hay un pequeño inconveniente.

—  Ya salió el peine —  ella bufó molesta —  ¿Qué sucede?

—  La entrevista de trabajo está un poco lejos de aquí así que necesito dinero para irme en bus, pensé en irme pidiendo aventón pero puede ser un poco peligroso hacerlo ya que alguien puede hacerme algo.

—  No tengo dinero para darte, vete al aventón —  ella la miró con desprecio y burla —  además, ¿Quién estaría interesado en una bola de grasa como tú?

Las palabras de Lina le hicieron gracia a Carlos, Lucía sintió como toda su rabia subía de una forma que amenazaba con salir pero al final se pudo controlar.

—  Me iré a vestir —  ella se levantó —  ahora si me disculpan.

Lucía

Fui a prepararme para la entrevista de trabajo, saqué la mejor ropa que tenía pero se notaba que era vieja, no podía pedirle dinero a Lina ya que solamente me iba a maltratar, las únicas veces que es un poco cariñosa conmigo es cuando enfermo pero a veces ni para eso ya que generalmente me trata antes de comenzar a tener ciertas atenciones.

—  Lucía —  hablaron desde afuera —  ¿Puedo entrar?

—  Sí claro, pasa.

La chaparrita entró a mi cuarto y tomó mis manos, fue ahí como sentí el pequeño pedazo de papel que me salvaría de pedir aventón hasta el sitio de la entrevista.

—  Gracias —  la abracé —  eres una de las cosas buenas que me ha pasado al vivir en esta casa, por favor no me dejes nunca.

—  Lamento no defenderte de Lina pero ya sabes que no puedo hacerlo ya que sería peor.

Le dije que no se preocupara, me fui a la entrevista de trabajo y durante el camino pensaba en lo que diría ahí sin embargo recordé la conversación que Lina sostuvo en la noche con ese hombre, me preguntó hasta dónde va a llegar la paciencia que tengo hacía ella.

Llegué al sitio de la entrevista y una señorita muy amable me recibió, me hizo sentir como lo que nunca me había sentido, como un ser humano capaz de poder ser de provecho. 

—  Bien —  ella miró mi currículum —  aquí se refleja que eres recién graduada, no tienes nada de experiencia por ende.

—  Así es —  dije preocupada —  bien, le agradezco por la oportunidad brindada, disculpe por hacerle perder su tiempo.

—  ¡Espera un momento! —  me detuvo —  yo no te he dicho que no voy a contratarte, por favor toma asiento Lucía.

Encontré la oferta de trabajo en el periódico, la paga era sumamente buena, eso no me interesaba, lo único que deseaba era poder trabajar para ayudar en mi hogar, Lina me presionaba día a día por esto, lo que más me llamó la atención fue que no ponían que necesitaban a alguien con experiencia.

—  Escucha —  me senté nuevamente —  no soy de las personas que buscan experiencias de un siglo, soy flexible en ese aspecto al igual que en otros, por como pude ver, eres una muchacha bastante joven, muy fuerte, sin embargo tu inseguridad a la hora de responder mis preguntas pues me hacen dudar un poco.

—  Solo estoy nerviosa, señorita —  dije apenada —  disculpe si se hizo una idea equivocada.

—  Eso supuse, por eso te detuve, mi mamá es una persona con un diagnóstico de esquizofrenia —  suspiró pesadamente —  te pienso decir como es, no quiero que a la hora llegada te quejes, en guerra anunciada no muere soldado —  tomó un poco de jugo —  ella es agresiva, muy ágil, con una fuerza sobrehumana, también tiene su lado bueno, en ciertos días amanece tranquila así que no te preocupes.

—  ¿Algo más? —  le pregunté —  siento que viene una palabra más…

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