Mundo ficciónIniciar sesiónNora cubre su rostro con ambas manos y Bernardo no hace más que acercarse y envolverla entre sus brazos, queriendo consolarla, sintiéndose apenado de su dolor.
—Suéltame… —dice Nora sin fuerzas, revolviéndose en los brazos de Bernardo—. No necesito que ahora sientas lástima por mí, no suplicaré por tu piedad. ¡No la necesito!
—Siempre tan orgullosa —responde Bernardo besando c







