Valeria Peña Madrigal
Puerto Vallarta, Jalisco, México
Ahora estaba jurando hacer algo que estaba segura, no haría, él era un mujeriego, me había dado cuenta desde el momento que se había acostado con Silvana, nadie me lo había contado. Los hombres como podían ser tan cínicos.
–Eres el colmo, Dex. No puedo creer que con ese discurso estúpido pienses que te vas a librar de la deuda que te ha caído encima anoche. Yo no necesito tu amor, necesito que me soluciones el problema.
Dex me miró con desi