Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon Roberta habíamos comido, las risas por parte de ella no paraban, y eso me contagiaba a mí, solo Roberta lograba hacerme reír a carcajadas.
—Estoy muy feliz de que estés aquí —dice ella aferrándose a mi brazo, yo asiento sonriendo.
—Estoy muy feliz de estar acá, todo es tan diferente —digo, ella asiente.
—Lo sé, imposible no enamorarse de París —Roberta mira hacia arriba







