Hoy por fin me iba a dar las vacaciones que merecía, es decir, me había pasado años manejando una empresa de inversiones, la empresa que mi padre me había heredado, y si bien no me estaba desconectando completamente, no estaría 24/7 sentada en mi escritorio. Sentía que tenía que vivir mi vida, con veintinueve años, me estaba perdiendo mucho. Me apasionan las finanzas y dirigir la empresa, pero el estrés y las ganas de viajar por el mundo y de descansar, me estaban comiendo viva. ¿Cómo me di cuenta de esto?Simple, comencé a ver imágenes de otros países, miré por mi ventana una ciudad tan conocida para mí, que me sabía las calles al revés y al derecho, era hora de disfrutar de mi vida. Así que comencé a preparar a mi hermano menor, bueno, unos cuatro años menor Quería que se hiciera cargo por un tiempo, primero sería solo un mes, luego dos meses, y ahora había decidido darme un maldito año. Él estaba feliz, era una oportunidad que siempre esperó ,y aunque sabía que no era para siempre
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