PARTE DOS: PADRE DE UN HIJO NO NACIDO
CAPÍTULO SIETE
La sonrisa desapareció del rostro del señor Muriel. Eso no podía ser cierto. Ella aún no podía haber encontrado a aquel hombre con el que ella tendría un lazo que los uniría de por vida. Las cosas no eran tan fáciles así como ella quería verlas o como pretendía verlas.
Todo podía cambiar en un minuto, eso era cierto pero él estaba ahí para vigilar por su hija, él estaba ahí a su lado para que su nieta no se equivocara más pero todo lo que