CAPITULO 95
Guillermo se sentía completamente débil después de todo lo que había vivido en aquel accidente del que no se acordaba nada.
Obviamente lo único que le quedaba era confiar en la palabra de la mujer que le estaba salvando la vida y que se estaba comportando como su ángel guardián y Salvador que Estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para que él se sintiera cómoda en aquella cabaña humilde.
—¿Estás con tu esposo? La verdad es que lo último que quiero es ocasionarte algún tipo