—¡Jake…!
—¡Nina…!
Se quedaron mirándose durante largos segundos, segundos en los que Jake sintió que no podía respirar mientras la veía allí, ojerosa, pálida y sollozando como si fuera una niña.
—¡Jake! —exclamó ella corriendo hacia él y se subió en su cama, acurrucándose en los brazos posesivos