—¿Aeropuerto? ¿¡Cómo que aeropuerto!? ¿¡A dónde vas!? —demandó agarrando aquel teléfono y colgando la llamada.
—Me largo a Nueva York, Nina. Me regreso a casa —sentenció él tratando de quitarle el teléfono.
—¿A Nueva York? ¿¡Te volviste loco!? —le espetó—. ¡Tyler anda cazándote!
—¡Precisamente! —