—Eres… más hermosa… que la más linda de estas rosas… —dijo Jake hinchando el pecho y extendiendo el ramo de rosas hacia el vacío frente a él, pero cuando se giró buscando la aprobación de sus compinches, el Grillo y Darío se miraban con espanto.
—Eso fue doloroso de oír —murmuró el Grillo cubriéndo