—¡Tú lo hiciste! —insistió el hombre—. ¡Me llamaste, me trajiste aquí mismo a este departamento! ¡Y me adelantaste cinco mil dólares para seguir y lastimar a la mujer del lago! ¡Me dijiste que no querías que la matara, solo que la hiriera…!
—¡Eso no es cierto! —rugió Jake con desesperación, pero an