—La madre de Nina —respondió Jake.
—La madre de Yelena… pero a estas alturas da lo mismo —murmuró Katerina.
—Este… gracias por salvarme —dijo él, un poco aturdido todavía, pero la mujer negó con tono frío.
—No lo hice a propósito. Por más que me gusta regir mi vida por la causalidad, en esta ocas