Capítulo 58. La mujer adecuada para un príncipe
Victoria se convirtió en un problema sin proponérselo.
Eso era peor que si hubiese sido una imbécil.
Porque si hubiera sido arrogante, cruel o insoportable, habría resultado sencillo odiarla.
Pero era inteligente.
Educada.
Sabía exactamente cuándo hablar y cuándo callarse.
Y cada vez que estaba cerca de Will parecía encajar con una facilidad que me ponía de los nervios.
No por ella.
Por mí.
—No vuelvas a poner esa cara.
Clara estaba sentada frente a mí en el comedor.
—¿Qué cara?
—La de comparar