—¡Lo sabía! ¡Ese maldito Carter! —gritaba una enfurecida Isabel.
—Isabel, cariño… —contestó Patrick suspirando.
Los dos estaban en el auto, camino al orfanato del distrito de Kensington, orfanato al cual Andrew les había dicho que iban a dejar al crío.
—¡Ni cariño, ni nada! ¡Ya le importa un carajo a Andrew! ¡”Por favor, dale una oportunidad a mi hermano”! —exclamó, remedando a Andrew—. ¡Míralo! ¡La primera oportunidad que le damos y lo primero que hace es meter a NUESTRO HIJO en un orfanato!