Johnny salió de la ducha con una toalla atada a la cintura. Se acercó al armario para buscar algo que ponerse para salir a cenar con su compañera de piso y mejor amiga, Mildred.
Mima, la gatita siamés que tenían como mascota, saltó de su cama y se refregó por las piernas aún húmedas de Johnny. Al sentir el agua se apartó rápidamente y comenzó a bufar.
Johnny se rió y se agachó para acariciarla. El animal se tranquilizó y salió por la puerta entreabierta. En ese momento comenzó a sonar el telé