Giro la cabeza para mirarla, pero ella desaparece cuando me vuelvo.
Las luces de la habitación se apagan y quedo sumida en la oscuridad más absoluta.
Mi corazón late con fuerza al captar su olor y sentir su aliento sobre mí, intensificando el terror que se apodera de mí mientras sigo incapaz de verla en la penumbra.
—¿No es eso magia prohibida?— pregunto, moviéndome con cautela por la habitación mientras trato de encontrarla.
Finalmente, comprendo por qué me trataron y qué medicamento me pud