AMELIA
Mientras corro por el bosque, mis oídos captan el sonido rítmico de pasos que me siguen de cerca.
El pánico se apodera de mí; deben haber descubierto mi artimaña.
Acelero el ritmo, aunque sé que ya estoy al límite de mi velocidad. Los pasos se acercan, acompañados de un olor inquietante que impregna el aire: el inconfundible aroma de los licántropos.
No, no pueden atraparme.
Decido correr el riesgo, reconociéndolo como mi única esperanza en este momento.
Me detengo rápidamente y me q