—Todo lo que tengas que decirme, puedes hacerlo ahora —escucho que se aproxima y él me ve.
—A solas —pide él.
Isabel me quita a Alejandrito y lo carga, yo no tengo problema con eso, con tal de que no se lo de a mi hermano.
—Pues es una lastima para ti, pero velo por mi seguridad así que tendrás que hacerlo frente a César —le responde y yo sonrío en forma de victoria, esa es mi chica.
Mi hermano vuelve a apretar su mandíbula como antes, pero respira hondo y parece que lo aceptará.
—De acuerdo.
M