Nos montamos en el coche y nos dirigimos al aeropuerto, los vuelos salían en breve y no podíamos llegar tarde.
Alicia parecía querer preguntarme algo o hablarme de algo, claro que no le hablaría aunque me pagaran millones para hacerlo.
Observaba desde la ventana los árboles que pasaban, la gente feliz que paseaba de la mano y otra con su respectiva familia, ver todo este tipo de cosas me hacía feliz y pensar que tuve la suerte de haber nacido en esta ciudad.
Claro hubo ocasiones en que me puse