Capítulo 30. ¡Buenas noches, amor!
«¿Ser amiga de Leandro? ¿Era eso posible…?»
—No te presiones, hija, pero piensa en lo mucho que eso puede ayudar a Alessandro. Él va creciendo y cuando menos te lo esperes será un niño grande y querrá explicaciones sobre ustedes.
Isabelle tragó y miró a su abuela.
—No lo sé, abuela, no creo que esté lista para mantener una relación cordial con él.
—Es un consejo, hija, puedes tomarlo o desecharlo. Solo recuerda que los años no pasan en balde y, sobre todo, ten presente que más sabe el diablo po