************LEONARDO************
—¿Y qué haces por aquí, Geronimo? —interroga Max.
—¿Qué? ¿Ahora no puedo venir a visitar a mi amigo? —responde divertido al mirarme.
Después del raro incidente de hace un rato, en el que mi ama de llaves se mostraba muy seria (como nunca antes la había visto), Geronimo, Max y yo nos dirigimos a la pequeña terraza que estaba adjunta a mi sala.
Estar en ese lugar era demasiado relajante para mí; sin embargo, desde lo que sucedió con Lorey, hace un par de horas, de