************LEONARDO************
—Diablos —susurro mientras continúo pensando en los dos problemas que debía resolver—. Aunque no sé qué pueda hacer por Norka —expreso con toda sinceridad, ya que no iba a acceder a poner el avión a su disposición; eso sí era seguro—. Sin embargo, tengo que hacer algo para compensarlo —señalo serio, ya que, de otro modo, sabía que Norka iba a continuar muy molesta.
"Señor", escucho la voz de mi ama de llaves.
—Pasa, Marianita —le pido; y, al instante, la mujer a