* * * * * * * * Leo * * * * * * * * *
—¿Qué? —articulo un tanto nervioso por su pregunta para después, aclararme la garganta de manera discreta.
—Tranquilo, Leo —me pide mi amigo—. No estoy diciendo de que se hayan acostado o algo por ese estilo —menciona de pronto, lo cual me provoca mayor nerviosismo e incomodidad—, sino que digo que… —me observa fijamente— por el cómo ella te miraba y…, aunque tú lo querías disimular, la manera en la que tú la mirabas a ella —señala—, me puedo dar cuenta de