***************LOREY****************
Estoy recostada sobre mi sofá, junto al desconocido que me cambió dólares, cuando lo necesité, y... su bello hijo. Los tres... totalmente cubiertos de harina.
—Hace mucho no me divertía tanto —musito con total sinceridad al tornar mi mirada hacia ellos.
Cuando los miro, me es inevitable no sonreír al ver sus caras de blanco; parecían unos fantasmas.
—¿Te parece divertido? —inquiere Leonardo; y yo sonrío mucho más, puesto que de los tres, aquel fue el que más