* * * * * * * * Lorey * * * * * * * *
Estoy echada sobre mi sofá cuando, de repente, escucho el sonido del timbre.
—¡Lorey! —me llama mi amiga y, cuando oigo su voz, sonrío por instinto.
—Chiara… —susurro al tiempo en que trato de ponerme de pie y, así, poder empezar a caminar hacia la puerta.
—¡Lorey! —escucho, nuevamente su voz.
—Ya, ya voy —hablo bajo, ya que, si articulaba alguna sola palabra de manera fuerte, un horrible y punzante dolor de cabeza se hacía presente en menos de lo que esper