Punto de vista de Talia
—¡Maldita sea!
La maldición de Nolan resonó en la estrecha biblioteca. Empujó el estante de nuevo, pero el panel no cedió. El atasco era evidente ahora. Fuera cual fuera el mecanismo que permitía mover la pared, se había salido de su sitio.
—Golpearlo no lo arreglará —dije.
—¡¿Tienes alguna otra idea?!
—Vamos, no deje que yo lo detenga. Siga intentando usar la fuerza bruta. Seguro que funciona. —Me encogí de hombros.
—El sarcasmo no te favorece, princesa —masculló y volv