Punto de vista de Talia
Estaba sentada en el tranquilo jardín, con los últimos rayos del sol acariciando suavemente mis hombros. Un libro sobre gestión de manadas descansaba en el regazo. Solon me lo había recomendado, insistiendo en que afinaría mis habilidades de liderazgo.
—Tengo suficientes habilidades de liderazgo como Luna —le dije.
—Sí, para una manada que te usaba como organizadora de eventos. Esto es diferente. Solo lee el libro, Talia —afirmó él, alborotándome el cabello.
—Está bien.