51. ¿Qué carajo ha hecho Jason?
Hanna
Las lágrimas no han dejado de salir un solo segundo de mis ojos y el dolor que siento en el pecho es tan grande que temo no poder respirar.
Se supone que llegué un poco más temprano para sorprenderlo, para tratar de arreglar las cosas que se enfriaron entre nosotros en Londres y si soy sincera, porque tenía muchísimas ganas de verlo. Lo extrañaba. Sin embargo la sorprendida fui yo.
El taxista me lanza miradas preocupadas por el espejo retrovisor cada tanto, pero Dios, es que solo puedo