No puedo ver la felicidad que refleja Esmeralda en su voz, pero me basta con escuchar lo emocionada y feliz que se encuentra por poder ir a su hogar y visitar a sus seres queridos.
Partimos al aeropuerto y los nervios no se hicieron esperar. Nunca he viajado antes a un lugar diferente que no sea Wilmington y menos en avión, y ese hecho me tiene bastante ansioso, pero muy feliz porque voy de la mano de mi meloncito. No necesito ningún otro calmante para apaciguar los nervios que me han invadido