Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del mediodía se colaba por la ventana. Ella disfruto de su jugo de naranja mientras una masajista le trabajaba los pies. Su esposo llegó en ese momento y soltó una imprecación. Su esposo no solía decir palabrotas y menos cuando había personas desconocidas en el lugar. Así que ella soltó un carraspeo y lo miró duramente.
—¿Se puede saber qué diablos te pasa? —Ella sí que







