Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapitulo 42
Nala continuaba encerrada en la casa.
Los días transcurrían sin ella notarlo, entre tazas de café, hasta enormes teteras con té caliente que se tomaba en una sola mañana. Estaba cansada de dar vueltas alrededor de las cuatro paredes de la mansión en la que Anielly vivía. Su compañía no era pésima, todo lo contrario, le encantaba tanto escuchar las historias que esa mujer tenía para contarle.







