El punto de vista de Gabriela
Me desperté en mitad de la noche y fui a la cocina a por un vaso de agua fría. De repente me entraron ganas de beber agua fría, y tenía tanta sed como si no hubiera bebido en todo el día. Volví a meter la jarra en la nevera y salí. Estaba a punto de subir las escaleras cuando vi que había luz en el salón, así que giré y vi a Miguel sentado en el sofá.
Entré en el salón, llamando su atención y haciéndole sonreír. «¿Tú tampoco podías dormir?», me preguntó.
—Solo ten