El punto de vista de Gabriela
Los disparos resonaban por todo el campo y Marcelito no nos dio oportunidad de responder. Sigue disparándonos mientras utiliza a Teresa como rehén, y sé que la utilizará para obligarme a volver con él. En cuanto regrese, cambiará de escondite y nunca volverá a confiar en mí. Así que tenemos que salvar a Teresa.
«¿Cómo salvamos a mi hija? ¡Está claro que no la va a soltar hasta que te tenga a ti!», gritó Dante, disparando hacia el coche donde se escondía Marcelito.