Keira
Su vestido de diseñador y su ropa interior de encaje se pueden ir a la mismísima mierda.
—N-no tenía que… —balbucea, pero lo interrumpo abruptamente con una advertencia enérgica.
—¡Más le vale no volver a preguntar por mí en la agencia, señor Decker!
Al terminar con mi acto de rebeldía, y sin darle oportunidad de redimirse, corro a la habitación y me escondo a puerta cerrada.
No puedo creer lo que hice. ¡Estoy loca! Sí, definitivamente, lo estoy. Jamás pensé que sería capaz de hacer algo