Keira
Presente
Keira
Presente
Mi corazón late frenéticamente mientras el imbécil de Sebastian Decker me mira circunspecto, carente de emoción, como el hombre de hierro que sé que es. En cambio, yo he perdido el color natural de mi piel y mis ojos se han abierto de par en par, como si estuviera viendo al mismísimo diablo. Y sí, eso es él, un demonio malévolo que marcó mi alma con un sello de hierro al rojo vivo. Debería apartar mis ojos de él, pero no puedo. He perdido la capacidad de reaccion