CAPÍTULO 43
Escuchar su voz me destroza y me revive a la vez. Cada noche, su recuerdo avasalla mi mente y me deja absorta.
¿Por qué me está llamando? No sé. Lo único de lo que estoy segura es de lo fuerte que está latiendo mi corazón.
—¿Qué quieres? —replico con falso enojo. He querido escuchar su voz desde hace mucho.
—A ti. Te quiero a ti. Sé mía esta noche, Keira. Una vez más —propone sin rodeos.
—¡Eres un idiota! ¡No soy un juguete sexual que usas y tiras! No puedes llamarme cada vez que s