115. Por favor no me odies…
Un último empuje en el interior de su esposa y Jeremy se corrió en su interior besándole con suavidad el cuello hasta llegar a sus labios y besarla con toda esa pasión y amor que lo consumía.
— Te amo… eres todo para mí.
Aseguró él completamente perdido en el placer, acarició nuevamente los senos de su esposa y luego le subió el vestido para taparla, sabía que estaban solos pero odiaba el simple pensamiento de que alguien pudiera verla, además de que ya estaba amaneciendo.
Se giró apenas un mom