Vanessa llegó a su oficina algo aturdida.
—No, no desconfíes de Ryan, él sería incapaz —se repetía, pero las dudas que su antigua relación con Raúl le dejó la hacían dudar, para liberarse de esa sensación de zozobra tomó el teléfono de la empresa, y marcó al móvil de Ryan.
—Buenas noches.
La voz de una mujer erizó la piel de Vanessa.
—¡Aló! —dijo la chica. —¿Quién habla?
Vanessa se aclaró la garganta, intentó fingir el tono de su voz.
—Estoy buscando al arquitecto Ryan Knight.
—Él no pued